Nuestra explotación es más que un negocio: es un empeño familiar que ha florecido hasta convertirse en un nombre de renombre en el mundo de las rosas de alta calidad. En más de 60 hectáreas de invernaderos meticulosamente cuidados, cultivamos más de 144 exquisitas variedades de rosas. Cada flor es un símbolo de nuestro inquebrantable compromiso con la calidad y la sostenibilidad.
La sostenibilidad está en el centro de todo lo que hacemos. Estamos profundamente comprometidos con la conservación del entorno prístino que nos rodea y con el bienestar de nuestra comunidad local. Nuestras prácticas sostenibles garantizan la protección de la belleza natural de nuestras laderas volcánicas y fomentan un ecosistema próspero para las generaciones futuras.















